Manifiesto: Fuera tropas de Afganistán. No a la guerra.

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Desde el M.O.C. envían este manifiesto al que pueden adherirse colectivos, entidades, redes, organizaciones… a través de la comunicación, antes del martes 27, enviando un correo a moclaspalmas@gmail.com. Con ello se comprometen a:

Difundir ambas actividades: Charla el 5 de noviembre, ¿Qué hay detrás de la guerra de Afganistán?, con Alejandro Pozo, del centro Delas. Y manifestación el 6 de noviembre, a las 19, desde san Telmo a la delegación del Gobierno.
Pegar y pagar carteles. Hemos pensado en sacar 400, que desde el viernes que viene se dejarán en el café déspacio y que será necesario contribuir con 25 euros por colectivo. Quien quiera poner más, muy bien, ya que hay otros gastos.
Aparecerán en el cartel como convocantes.
-Están invitadas a la rueda de prensa del miércoles 4 denoviembre, a las 11 en el café déspacio. Hemos quedado a las 10:30 para organizarnos.

FUERA TROPAS DE AFGANISTÁN. NO A LA GUERRA

Es cada vez más evidente que Afganistán vive bajo condiciones de ocupación militar y guerra. La misión en la que se enmarca la presencia de las tropas españolas no es una misión de paz, como indican los portavoces del Gobierno y la Ministra de Defensa. Los mismos motivos que existieron para retirar las tropas de Irak en 2004 se aplican al caso afgano hoy. La ocupación sólo trae más muertos, tanto entre la población afgana, sobre todo mujeres y niñ@s, como entre las tropas ocupantes.

Nos dijeron que invadieron Afganistán para acabar con el terrorismo. Pero la intervención sólo ha producido más odio y ha aumentado el riesgo de nuevos atentados, y por supuesto la muerte diaria de población inocente. Dijeron que iban a llevar la democracia a Afganistán. En realidad, han instalado a un antiguo empleado de la petrolera estadounidense UNOCAL y ex confidente de la CIA —Hamid Karzai— como Presidente, y a antiguos señores de la guerra como ministros. Una democracia de verdad no se puede construir bajo la ocupación militar.

No se ha liberado a las mujeres afganas. Con la ocupación, a la opresión que han sufrido históricamente y continúan sufriendo las afganas, se ha añadido la posibilidad de perder su vida, o la de sus seres queridos, en un bombardeo . Cada semana los medios de comunicación traen noticias de bombardeos de casas y asesinatos de familias enteras de civiles.

No se está reconstruyendo Afganistán. El país necesita de mucha reconstrucción, pero ésta no vendrá de ejércitos, misiles y tanques, sino de la mano de fuerzas civiles, principalmente del propio país. Ahora, la “reconstrucción” consiste en contratos multimillonarios a empresas extranjeras, a cambio de proyectos de carreteras, escuelas, etc. que muchas veces no se acaban, o no sirven cuando están terminados. Con la ocupación militar están enriqueciendo a algunas empresas norteamericanas, pero la población afgana está peor que nunca.

La “guerra contra el terror” y la invasión de Afganistán nada tienen que ver con la democracia y la libertad, pero sí con los intereses de las grandes potencias. El pueblo afgano tiene la mala suerte de vivir en una zona de gran importancia geoestratégica, fronteriza con Irán, China, Pakistán, y cerca de los importantes yacimientos energéticos del Mar Caspio. Tras los terribles atentados del 11-S, los dirigentes de EEUU vieron la oportunidad de imponerse en la región.

La OTAN se ha reciclado convirtiéndose en policía mundial.

La participación en la ocupación de muchos países europeos, bajo mandato de la OTAN, no mejora la situación en absoluto. Sólo nos recuerda la necesidad de que el Estado español se retire de esta alianza bélica cuanto antes. La ocupación de Afganistán sirve a los intereses de los Estados Unidos y a los grandes países europeos y como muestra de fuerza de la OTAN, que es empleada cada vez más en guerras de agresión y expolio, al servicio del imperialismo, en un nuevo proceso de neocolonización política, económica y cultural en el mundo.

Las tropas españolas forman parte de esta ocupación. Su función no es ayudar a la población sino, según la propia OTAN, “extender la autoridad del Gobierno central”… es decir, del gobierno impuesto por los Estados Unidos. Por todo esto, hay que preguntarse por qué el Estado español participa en la ocupación de Afganistán. La verdad es que corresponde al intento de fortalecer el perfil español en el plano internacional. Forma parte de la misma política que la insistencia en participar en las cumbres del G-20 para prometer ayudas multimillonarias a los bancos. Coincide con la actitud cínica de tratar al gobierno ultraderechista del Estado israelí como a un interlocutor válido, a la vez que se boicotea al gobierno elegido por los palestinos. También concuerda con su actitud hacia golpe de estado en Honduras, que condena en palabras mientras en la práctica se colabora con los golpistas. La presencia de las tropas mercenarias españolas en Afganistán corresponde al pago realizado por Zapatero al Gobierno norteamericano por la retirada de las tropas de Irak en 2004.

La única solución es el fin de la ocupación. Nos dicen que una retirada produciría más conflictos, pero Afganistán ha sufrido casi 30 años de guerra debido a las intervenciones extranjeras. Ya es hora de permitir al pueblo afgano decidir su propio futuro, sin injerencias, ni elecciones amañadas; si apoyando desde la responsabilidad internacional y restitución civil, de todo el daño realizado.

Que el dinero ahorrado con la retirada –hasta ahora, la operación militar en Afganistán le ha costado más de 1.100 millones de euros al Estado Español- se dedique a ayudar al propio pueblo afgano a reconstruir su país, sin intervención militar, siempre injustificada, por mucho disfraz de “lo humanitario” que nos quieran vender, y a mantener los servicios públicos y el empleo aquí.

En la actualidad, la crisis en Afganistán obliga al movimiento anti guerra en Canarias a volver a movilizarse por la retirada de las tropas. De los 1.400 efectivos del ejército español en la ocupación de Afganistán, más de la mitad son canarios. Y es que el Archipiélago canario, con un 30% de paro, que duplica la media estatal, empuja a las personas más jóvenes a ser reclutados en el ejército, como casi el único yacimiento de empleo existente; siendo utilizados como carne de cañón para defender los intereses del capital. Y es que la guerra es inherente al capitaismo.

Exigimos la retirada inmediata de las tropas españolas de Afganistán, y que no se las envíen a otra misión en el exterior, sino que sea el primer paso en el replanteamiento de la política militar del Estado.

Ahora como siempre,

¡no a la guerra, fuera las fuerzas de ocupación!

¡Retirada y disolución de las tropas españolas!

¡No a las guerras por el petróleo, no a la destrucción del planeta!

Reconvirtamos la industria armamentística a la producción de energías renovables.

¡Dinero para servicios sociales y la gente en paro, no para la guerra y los bancos!

Por la Autodeterminación de los pueblos.

No a las guerras imperialistas contra los pueblos

Por la paz, el desarme, y un mundo sostenible.

Sí al empleo, no a la guerra.

22 de Octubre de 2009

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